Hay palabras que ofenden. Si a un político que gobierna le dices que realiza “recortes” en Educación, Sanidad o Servicios Sociales, puede pedir que te recorten la talla rebanándote la cabeza. Cuando Patxi López se convirtió en Lehendakari en 2009 gracias a la Ley de Partidos, puso de moda una frase muy original: “peinar los presupuestos”. El portugalujo se rodeó de consejeros-peluqueros que se dedicaron a buscar partidas de gasto en sus departamentos a las que meter la tijera. Cuando, hace 10 días, la consejera vasca de Educación, Isabel Celáa, presentó el curso 2011-2012 en Bergara, utilicé la palabra “recorte” al referirme a la rebaja de dinero destinado a la enseñanza de los estudiantes vascos no universitarios. Se enfadó bastante conmigo, rebatió mis cifras y acabó llamando “decremento” a lo que yo definía como recorte. Según sus datos, dicho “decremento” era aproximadamente de un 1 por ciento. En aquella misma rueda de prensa, doña Isabel dijo que en la educación pública vasc...