Suelo decir que la democracia representativa es a la democracia lo mismo que la música militar es a la música. Sin embargo, si no tuviésemos otras melodías para oír que las marchas que usan los ejércitos para desfilar, nos acabaría gustando su tonada… ¡O no! Esta democracia es un teatrillo de marionetas cuyos hilos manejan las élites de las finanzas. Ayer presenciamos en Lehendakaritza una nueva representación de esta comedia política: un presidente de una comunidad autónoma recibía a los presidentes de 3 diputaciones forales para ponerse de acuerdo sobre si hay que subir o no los impuestos y a quién hay que subírselos… Que cuatro líderes del PSE, PNV, Bildu y PP se puedan poner de acuerdo en algo cuando aún no hemos establecido si hay que avergonzarse del uso de la violencia terrorista con fines políticos resulta de una candidez extrema… Pero nuestros políticos tienen que trabajar, hacerse fotos, darse las manos, intercambiar papeles y presentar informes, planes, proyectos y tonterías...