El 18 de febrero de 2000, Fernando Buesa lanzó su último discurso desde la tribuna del Parlamento Vasco. Tocaba hablar de violencia callejera y lo hizo con su vehemencia habitual. Vivíamos en Euskizofrenia la antepenúltima tregua de ETA: la de Lizarra. Gracias a la astucia del líder del PNV Joseba Egibar, Euskal Herritarrok, el partido del etarra Josu Ternera y Arnaldo Otegi entró por la gatera en el Gobierno Vasco apoyando al lehendakari Juan José Ibarretxe. ¿Objetivo?: gobernar de espaldas a la mitad de los vascos, con apoyo exclusivo de las fuerzas nacionalistas. Dos años antes, en 1998, el PNV decidió disolver el último gobierno autonómico transversal (entre nacionalistas vascos y constitucionalistas vascoespañoles) que ha conocido Euskizofrenia. Varias decenas de aquellos ciudadanos vascos excluidos del Pacto de Lizarra fueron asesinados por ETA en los años siguientes… entre tregua y tregua. Estas son las premonitorias palabras de Buesa aquel 18 de febrero: “Hoy, 1...