¿Pudo el Cura Madrazo deshacer como un azucarillo la Izquierda Unida de Euskizofrenia? Sí, pudo. Le costó algunos años, pero ahora a esa coalición no la reconoce ni la madre que la parió. Javier Madrazo Lavín sentó sus enormes posaderas en la poltrona central de Ezker Batua allá por 1995. Un año antes, en 1994, conoció lo cómodos que eran los escaños del Parlamento Vasco. No los dejó hasta que le abandonó el carisma de “cristiano de base, pacifista y objetor de conciencia”, como le gustaba definirse. 14 años después de pillar poltrona en la Cámara de Vitoria, los votos populares le alejaron de la moqueta parlamentaria. Fue un fracaso de los que hacen época. Recogió todo lo sembrado durante 14 años de vaivenes en busca del poder para su familia y amigos. Su mayor logro es haber convertido una coalición de izquierdas en un partido nacionalista. Pese a ser Licenciado en Filosofía y profesor de Filosofía y Ética en un Instituto de Bilbao, no se aprendió bien aquella vieja lección de...