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miércoles, 25 de diciembre de 2019

VITORIA: BROWN CAPITAL. CIUDAD EUROPEA DE LOS MARRONES. El culebrón de Querejeta continúa: CAPÍTULO 6º

Gómez Busto, Javier Añua, Cámara y Andrés Sánchez.
Vitoria lleva décadas malgastando dinero público en las dos principales instalaciones deportivas de la ciudad: Mendizorroza y Buesa Arena. Con los impuestos de una parte de los alaveses (algunos como Querejeta tienen licencia para no pagar), los sucesivos magnates/mangantes del Alavés y el Baskonia han presionado a las autoridades políticas de la ciudad para que la European Green Capital de 2012 pueda presumir también de ser la European Brown Capital de 2019. Somos la Ciudad Europea de los Marrones Urbanísticos en materia de instalaciones deportivas. Durante la presentación del libro de José Manuel Cámara AGENTE DOBLE EN TRES FINAL FOUR (a la venta, hasta mediados de Enero, sólo en Librería Ayala de Vitoria), Andrés Sánchez, quien fuera concejal de Cultura y Deportes entre 1991 y 1999 describió con todo lujo de detalles en la Casa de Cultura Ignacio Aldecoa la sucesión de decisiones funestas que han llevado a Vitoria a derrochar dinero público en repetidas obras chapuceras en Mendi y el Buesa. Andrés Sánchez y José Manuel Cámara han sido presionados repetidas veces para cerrar la boca por la Revista Dato Económico y su director, Álvaro Martínez Berrueta. En esta página de CHANGE se han recogido ya casi 300 firmas contra el CHANTAJE. ¿Aún no has firmado tú?
MENDIZORROZA: RUINOSA REMODELACIÓN MÁS CARA QUE UN NUEVO ESTADIO
Sobre Mendizorroza, Andrés Sánchez dijo: "siempre pensé que era mejor hacer un campo nuevo que ampliarlo. Es verdad que estaba muy mal. La tribuna de general estaba destrozada. Había piedras de gran tamaño que cualquier animal podría haber arrojado a un árbitro. Había que tomar una decisión. Ya entonces se planteó hacer un campo nuevo. Hubo un proyecto, una maqueta… Se pensó en buscar espacio para ese nuevo estadio en los terrenos aledaños del IVEF, actual Universidad de Ciencias del Deporte. El presupuesto era 1700 millones de pesetas (más de 10 millones de euros). A alguien se le ocurrió decir que la remodelación del campo reconstruyendo las cuatro esquinas era suficiente. Se llevó a cabo. Se argumentó que el cierre de cada esquina costaba 300 millones de pesetas. 1200 millones en total, 500 menos que hacer uno nuevo. Algunos creíamos que aquello no tenía mucha consistencia. Si os acordáis, la empresa adjudicataria se encontró con muchos problemas técnicos. No coincidían las gradas y la empresa abandonó. Hubo que hacer una nueva contratación con una UTE que llevó a cabo la remodelación actual de Mendizorroza. De los 1200 millones de pesetas presupuestados se sobrepasaron los 4000 millones (24 millones de euros). A la vuelta de 15 años estamos hablando de una nueva remodelación, pero es que esa historia se ha repetido con el Buesa Arena." 
EL BUESA ARENA: LA CÚPULA DEL AMOR Y DEL HORROR
"En aquella época", -continuó Andrés Sánchez-, "en 1992 se celebraron las Olimpiadas de Barcelona. Los catalanes son muy listos para la gestión económica. Lo que ellos hicieron muy bien fue hacer rentables las instalaciones una vez que terminó la Olimpiada. No querían que se repitiera el fracaso de la Expo de Sevilla, que una vez terminada no se ha supo qué hacer con unas carísimas instalaciones. Unas se cayeron y otras se transformaron en parques temáticos que no han funcionado. Aquello fue un desastre, pero Barcelona creó una unidad de gestión llamada Barcelona Promoció al frente de la cual estaba Jordi Valverdú. Él diseñó cómo rentabilizar el Palau de Sant Jordi, el sitio donde se podía haber enterrado muchísimo dinero y cuya utilidad pública después de la Olimpiada estaba muy en entredicho. Valverdú consiguió dar una rentabilidad por encima de los 400 millones de pesetas a la gestión del pabellón haciendo todo tipo de actividades culturales. Entonces contactamos con él. Viajé con el alcalde José Angel Cuerda a Barcelona para visitar a Jordi Valverdú y después él vino a Vitoria donde vio el pabellón de Mendizorroza. Por aquel entonces él era asesor de los grandes “Arenas" que se estaban haciendo en Europa... Por ejemplo en Oporto. Nos comentó que Vitoria necesitaba un palacio de deportes, un Arena, para meternos en el circuito de los grandes conciertos. En aquellos años 90 el único pabellón grande de Euskadi era el de Anoeta y muchos conciertos se derivaban a otros sitios por razones de seguridad. Vitoria se podría haber convertido en el gran centro del norte porque había menos conflictividad que en otras zonas. Jordi Valverdú nos explicó que la remodelación del Buesa Arena tenía serias dificultades: era un recinto redondo en el que un tercio del aforo se va al garete porque desde esa zona no se ve el escenario. La acústica con la cúpula no era buena y el gasto que habría que haber invertido para haber conseguido un buen sonido habría sido enorme. Decía Valverdú que era mejor hacer uno nuevo con forma rectangular, tal y como tenía el Pabellón Sant Jordi. Sin embargo, como se decía que la cúpula del Buesa tenía un premio de arquitectura había que consevarla. Ahora vemos en el transcurso de las sucesiavas remodelaciones lo que ha dado de sí la cúpula. Está encima de 6 pilares al lado del Buesa estropeándose. No tiene ningún tipo de uso y lo mejor sería desmantelarla. También dijo Valverdú que si se remodelada el pabellón era muy importante que los trailers puedieran entrar en la cancha. Y él se refería a que los cambios de uso fuesen tan rápidos que una noche pudiera haber un espectáculo y a la mañana siguiente otro. Cuando fuimos al Sant Jordi había una competición de Wind Surf. Habían llenado todo el espacio de agua con ventiladores en las esquinas y al día siguiente, tras vaciarlo todo, había una boda budista. La rentabilidad que sacaban era enorme. 
QUEREJETA, GESTOR DEL BUESA EN CONTRA DEL CRITERIO TÉCNICO
Continuó Andrés Sánchez su disertación mencionando la tercera y más importante recomendación que hizo el experto catalán Jordi Valverdú: que el equipo titular del pabellón jamás fuese el gestor de la instalación. "Aseguraba Valverdú" -dijo Sánchez- "que el coste de estas instalaciones es tan grande que hay que rentabilizarlo haciendo muchas actividades. De los tres consejos que nos dio, no se le hizo caso con ninguno". Finalmente se hizo la remodelación, nos gastamos más de 4000 millones de las antiguas pesetas (24 millones de euros). Pero además no ha sido la única remodelación del Buesa. Ha habido otras dos. Recordó el entonces concejal de Cultura y Deportes de Vitoria que por entonces él era presidente de la Federación Vasca de Atletismo. Y añadió que "se planteó que el Buesa tuviera una pista cubierta de atletismo para que hubiera más actividad. Allí chocamos con el muro (Querejeta). Nos dijeron que no, que el baloncesto quería una instalación exclusiva y que allí no entrara nadie más. Aquel proyecto nos lo hizo un arquitecto que se llamaba Zapata, que había hecho el pabellón de Oviedo. Nos habría salido una pista de 160 metros que era suficiente y no quitaba aforo durante los partidos porque contaba con un graderío telescópico que pasaba por encima de las pistas y no habría habido ningún problema. Al final, las instituciones terminaron tragando con el tema. Después ha habido más remodelaciones en las que la intocable Cúpula del Amor se tocó y ahora estamos con una instalación que casi nunca se llena. Ahora me achacan que estoy en contra de la ampliación de Mendizorroza. Pues no. Lo único que pido racionalidad. 

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