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domingo, 19 de enero de 2020

CRÓNICA DE UNA DIMISIÓN: JAVIER MARTÍNEZ, EL ALCALDE DE IRUÑA DE OCA QUE MURIÓ MATANDO

Foto EL CORREO 
"¿¿¿¿Que un político dimite en España???? ¡¡¡¡Eso hay que verlo!!!!". La convocatoria de rueda de prensa del pasado viernes en el PSE de Vitoria olía a funeral político. El único alcalde socialista de Álava iba a comparecer ante los periodistas después de haberla cagado dos veces. 16 años llevaba Javier Martínez como primer edil de Iruña de Oca. En 2016, para lograr una expropiación de terrenos,  permutó unas fincas a 7 vecinos con el compromiso de recalificarlas como urbanizables. El contrato se incumplió y la justicia ha condenado al Ayuntamiento a pagarles a esos propietarios más de 800.000 euros, una cuarta parte del presupuesto anual de Iruña de Oca. La sanción no la pagará el alcalde, la sufrirá el municipio, como siempre... 
SI BEBES, NO CONDUZCAS
Por si fuera poco, el pasado 2 de enero, Javier Martínez se fue a Vitoria a cortarse el pelo y al volver de noche a Nanclares se saltó un ceda el paso y su coche colisionó con el de otro vecino. Como había bebido demasiado, se refugió en su casa, mientras el conductor del otro vehículo quería rellenar un parte amistoso para que el alcalde reconociese su culpa en el accidente. Incluso le dijo "mañana se te va a olvidar la borrachera que llevas". Tuvo que llegar la Ertzaintza para levantar un atestado y lograr que Javier Martínez aceptase hacer la prueba de alcoholemia, que arrojó unas tasas de 0'65 y 0'62, más del doble de lo permitido. Como de tonto no tiene un pelo, Javier Martínez dijo que la policía apareció dos horas después del siniestro. Sin embargo, su vecino aseguró que apareció en menos de una hora. No se descarta que el ya ex-alcalde de Iruña de Oca se libre del delito contra la seguridad del tráfico alegando que se puso ciego a beber dentro de su propia casa. Ya veremos...
NAVAJAS Y VENENOS
Foto EL CORREO 
Lo que sí vimos el viernes fue un bochornoso espectáculo de un hombre que en alguna ocasión debió pensar que había nacido para ser alcalde vitalicio de Iruña de Oca. Si llevaba 16 años en el cargo, ¿por qué no jubilarse en él? En vez de pedir perdón a lo Borbón ("Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir") Javier Martínez arremetió contra todo Cristo. Dijo, eso sí, que dejaba atrás muchos amigos pero después criticó a quienes han "permanecido parapetados y escondidos sacando las navajas de la envidia para ocupar el sillón que yo ocupaba democráticamente ganando elección tras elección". También habló de "pueblerinismo del pasado" o "envenenamiento público para deteriorar mi imagen". Antes de la comparecencia del alcalde en la sede socialista, se nos advirtió que no podíamos hacer preguntas. Todos los medios de comunicación que asistimos a la rueda de prensa tuvimos que estar callados: sólo nos dejaron escribir, grabar sonido, sacar fotos o vídeos y mirar con vergüenza ajena el espectáculo de un hombre acorralado que en su despedida eligió morir matando.

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