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domingo, 5 de enero de 2020

UN PESCAÍTO ENTRE TIBURONES: JOSÉ EMILIO GÓMEZ BUSTO, DIRECTOR DE JUEGO. Cap. 8 de #QuerejetaLeaks

A la derecha, José Emilio Gómez Busto. 
El Clan Querejeta-Álvaro Martínez Berrueta no puede callarle la boca a todos los que cuentan la verdad. Imposible silenciar a José Emilio Gómez Busto, quien fuera entrenador asistente de Dusko Ivanovic la temporada del doblete baskonista (Liga y Copa 2001-2002). Cada jueves escribe un artículo en "Diario de Noticias de Álava". Nadie le impidió contar el pasado 14 de febrero cómo ganó el Baskonia aquel título de Liga. El baloncesto imita cada vez más al futbol, con sus trampas, sus mafias y sus fraudes fiscales. En la sección "A través del espejo", José Emilio Gómez Busto escribió lo siguiente sobre las órdenes que recibió de Dusko Ivanovic para ganar a toda costa la semifinal contra el Barcelona, una eliminatoria al mejor de 5 partidos que llegó a Vitoria con empate a uno tras los dos choques disputados en la ciudad condal:
"Un aclamado entrenador me obligó a espiar el entrenamiento del rival en la previa a la final por el
La plantilla del doblete. José Emilio, sentado en el suelo.
título desde las alturas del viejo Buesa. Al compartir mis dudas éticas sobre el encargo, me espetó: "si no lo haces tú, ya lo hará otro". Triste y solo realicé su encomienda, obligado. Con tan buena suerte que me pillaron en el ajo. Menos mal que cambié a tiempo el canal de televisión a través del cual miraba las jugadas de un partido de la NBA. Lo tenía previsto, por si acaso." (FIN DE LA CITA)
Aquel Tau Cerámica Baskonia acabó ganando los dos partidos en Vitoria y conquistó la Liga ACB en la final con un contundente 3-0 frente al Unicaja Málaga. En la presentación de mi libro AGENTE DOBLE EN TRES FINAL FOUR, Javier Añúa, entrenador de entrenadores y técnico de equipos como el Baskonia y el Barcelona, habló de los valores que debe transmitir el deporte. La trampa, la victoria a toda costa y la mentira no deben estar jamás entre ellos. Por eso cada vez me gusta más el rugby.
UN PESCAÍTO ENTRE TIBURONES
Ikarotar Ohiak: Ocio, José Emilio, Basi, Juanjo, Imanol, Kike y yo.
José Emilio Gómez Busto es mi amigo. No es el mejor punto de vista para hacer una semblanza biográfica. Voy a ser muy parcial. Él era el base del Ikarotar Ohiak, el club de baloncesto en el que me enrolé hace 25 años. José Emilio intentó enseñarme algo de basket. Misión imposible. Llevaba sin jugar 17 años. Yo era el torpe del Colegio COENEN (Güeñes) al que sólo escogían cuando en la cancha había únicamente 9 jugadores. Gómez Busto era un tirillas que había estudiado Ciencias de la Información que hacía compatible cada fin de semana el milagro de multiplicarse por mil para ejercer funciones de jugador, entrenador y árbitro: un loco del baloncesto. Un cuarto de siglo después, sus artículos de opinión sobre baloncesto ilustran cada semana a la afición baskonista en Diario de Noticias de Álava.
PERIODISTAS EJEMPLARES
Conozco a unos algunos periodistas que anteponen las órdenes de su conciencia por encima del mandato de jefes manipuladores encargados de maquillar la verdad o mentir descaradamente en favor
José Luis Manzanedo, "Patxo".
de intereses políticos o comerciales. En RTVE he conocido a dos de esos raros especímenes de periodistas ejemplares: mi maestro Emilio Vázquez Campión y mi amigo José Luis "Patxo" Manzanedo. Vázquez renunció a una Jefatura de Informativos y Programas de RNE en el País Vasco cuando le dieron órdenes indignas que emanaban del Felipismo. Lo mismo hizo Patxo con la Jefatura de Informativos cuando no le dejaron emitir en Besaide un testimonio de Joseba Egibar. José Emilio Gómez Busto también trabajó en RNE. Él también sabe priorizar la verdad por encima de todo. Por eso abandonó como profesional el Periodismo y el Baloncesto. Él diría que fueron ambas disciplinas las que le dieron una patada en el culo... Pero fue en defensa de una cláusula de conciencia que defiende la Constitución pero que ha dejado sembradas de cadáveres las cunetas de la información.
ESCLAVO DEL BASKONIA
A la venta en Librería Ayala.
José Emilio Gómez Busto era un devorador de información sobre baloncesto, un estudioso de las tácticas que empleaban los mejores equipos de mundo, un saco de datos sobre los ases del basket... Hubo un momento de su vida en que le ofrecieron ser el tercer entrenador del Baskonia, cuando Dusko Ivanovic llevaba las riendas del equipo. Tardó en decidirse. Su humildad congénita le impedía decir que sí a la primera. Ningún entrenador de los que tocó el club azulgrana quería hacer frente a una tarea de titanes no muy bien retribuida. Algunos le empujamos hacia aquella misión. Y la desempeñó durante dos años y medio. Se convirtió en uno más de aquel vestuario que dejó boquiabierto a todo el mundo cuando el club de una ciudad pequeñita conquistó la Liga y la Copa en la misma temporada: la gloriosa 2001-2002. No puedo olvidar un partido en Málaga en el que a mí me tocó contar para TVE una victoria baskonista mientras él desempañaba las labores de asistente de Dusko dando ánimos a los jugadores en las ruedas de calentamiento y en el banquillo. Pero su labor iba mucho más allá. Él era uno de los encargados de destripar el juego del rival repasando cientos de vídeos VHS hasta la extenuación tratando de buscar los puntos débiles de los contrarios. Numerosos jugadores baskonistas de aquella época siguen siendo sus amigos. Es difícil no querer a un hombre tan bueno. Conozco a pocos que hayan demostrado siempre que los valores están por encima de los resultados. Su paciencia era infinita, hasta tal punto que intentó en vano enseñarme los rudimentos del baloncesto en la misma cancha de Betoño en la que le hice un reportaje a José Manuel Calderón antes de que el extremeño se convirtiera en olímpico con España.

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